martes, enero 27

12 Pasos Para Celebrar El Culto Familiar

Posted by Sergio Salgado On 18:09 | No comments


Probablemente ningún otro acto de devoción puede enriquecer un matrimonio y fortalecer la vida familiar como la fiel adoración familiar y el estudio bíblico en el hogar.

Por esta razón una de las metas de las iglesias debe ser ayudar a las familias a comprometerse a celebrar regularmente el culto familiar. Al seguir estos
sencillos pasos, usted y su familia pueden empezar y mantener regularmente el culto familiar y el estudio bíblico en el hogar.

PASO UNO
Ore. Es la voluntad de Dios que en el hogar se le honre por medio de la adoración y el estudio bíblico. (Vea Mateo 18.20.) Pida Su dirección y continúe orando, especialmente cuando se desanime o encuentre dificultades en el camino.

PASO DOS
Conságrese. Resuelva con firmeza “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24.15). Entonces pídale a Dios que le dé constancia para cumplir con la resolución de superar todos los obstáculos y ser fiel en la adoración y el estudio bíblico en el hogar.

PASO TRES
Hable con su esposa/o. Procure tener el apoyo y la cooperación de su cónyuge. Acuerden orar juntos por sus planes. Jesús prometió: “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18.19).

PASO CUATRO
Presente sus planes a la familia. Haga que cada miembro de la familia participe. Pídales sugerencias para que sea una experiencia importante para ellos. Escriba las sugerencias y hágalas parte de sus planes. Oren juntos por esta actividad.

Si otros miembros de la familia son lentos para seguir su dirección—y si es posible que así suceda—no se desanime. Continúe orando ybusque la dirección de Dios y otras oportunidades para empezar el culto en el hogar. Si su esposo/a u otros miembros de la familia no participarán, considere después de orar mucho, hacerlo sin ellos. Quizás luego decidan uníserle.

PASO CINCO

Escoja la hora. Anótelo en el almanaque familiar y todos comprométanse a cumplirlo. Para obtener mejores resultados, cambie la hora según la conveniencia del horario familiar.

PASO SEIS
Seleccione un lugar. Busque un lugar del hogar, donde las interrupciones sean mínimas, que sea propio para adorar y estudiar la Biblia.

PASO SIETE
Seleccione los materiales. La Biblia, revistas de profecia, libros inspirados, matutinas, etc. Póngalos en el lugar escogido para el culto.

PASO OCHO
Comparta el liderazgo. Una persona, probablemente usted mismo, debe aceptar la responsabilidad de ayudar la familia a mantener fielmente la celebración en el hogar del culto acordado por todos. Sin embargo, la dirección de la adoración y el estudio bíblico debe cambiarse diariamente.

Anime a los jóvenes y niños mayores a dirigir estas actividades. Ayude a los niños menores y  preescolares cuando también les corresponda dirigir.

PASO NUEVE
Sea reverente. Procure establecer un ambiente reverente de adoración, tranquilo e informal. Fíjese la meta de hacer que los cultos familiares se conviertan en los mejores momentos diarios y semanales del hogar.

PASO DIEZ
Sea flexible. Adopte el culto familiar de acuerdo con las necesidades variables de cada uno de los miembros. Los planes adecuados para los preescolares no servirán más cuando ellos sean jóvenes. La adoración y el estudio bíblico deben progresar en la misma medida del crecimiento espiritual de los miembros de la familia.

PASO ONCE
Pida sugerencias. Motive a cada miembro de la familia para que le sugieran maneras de hacer que la adoración y el estudio bíblico sean más eficientes, particularmente para suplir sus necesidades. Y entonces, siga esas sugerencias.

PASO DOCE

De vez en cuando examine el progreso del culto familiar. Guíe la familia a determinar hasta qué grado están cumpliendo sus metas. Entonces pongan nuevas metas y planeen cómo alcanzarlas.

No olvides dejar tu Opinión.


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lunes, enero 26

Reflexión: Simeon, (Lucas 2:25-35)

Posted by Sergio Salgado On 08:26 | No comments

La ley de presentar a los primogénitos era muy significativa. Al par que conmemoraba el maravilloso libramiento de los hijos de Israel por el Señor, prefiguraba una liberación mayor que realizaría el unigénito Hijo de Dios. Así como la sangre rociada sobre los dinteles había salvado a los primogénitos de Israel, tiene la sangre de Cristo poder para salvar al mundo.

¡Cuánto significado tenía, pues, la presentación de Cristo! Mas el sacerdote no vio a través del velo; no leyó el misterio que encubría.
La presentación de los niños era escena común. Día tras día, el sacerdote recibía el precio del rescate al ser presentados los niños a Jehová. Día tras día cumplía con la rutina de su trabajo, casi sin prestar atención a padres o niños, a menos que notase algún indicio de riqueza o de alta posición social en los padres. José y María eran pobres; y cuando vinieron con el niño, el sacerdote no vio sino a un hombre y una mujer vestidos como los galileos, y con las ropas más humildes. No había en su aspecto nada que atrajese la atención, y presentaban tan sólo la ofrenda de las clases más pobres.

El sacerdote cumplió la ceremonia oficial. Tomó al niño en sus brazos, y le sostuvo delante del altar. Después de devolverlo a su madre, inscribió el nombre "Jesús" en el rollo de los primogénitos. No sospechó, al tener al niñito en sus brazos, que se trataba de la Majestad del Cielo, el Rey de Gloria. No pensó que ese niño era Aquel de quien Moisés escribiera: "El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis en todas las cosas que os hablare." No pensó que ese niño era Aquel cuya gloria Moisés había pedido ver. Pero el que estaba en los brazos del sacerdote era mayor que Moisés; y cuando dicho sacerdote registró el nombre del niño, registró el nombre del que era el fundamento de toda la economía judaica.

Este nombre había de ser su sentencia de muerte; pues el sistema de sacrificios y ofrendas envejecía; el tipo había llegado casi a su prototipo, la sombra a su substancia.

La presencia visible de Dios se había apartado del santuario, mas en el niño de Belén estaba velada la gloria ante la cual los ángeles se postran. Este niño inconsciente era la Simiente prometida, señalada por el primer altar erigido ante la puerta del Edén. Era Shiloh, el pacificador. Era Aquel que se presentara a Moisés como el YO SOY. Era Aquel que, en la columna de nube y de fuego, había guiado a Israel. Era Aquel, que de antiguo predijeran los videntes. Era el Deseado de todas las gentes, la Raíz, la Posteridad de David, la brillante Estrella de la Mañana. El nombre de aquel niñito impotente, inscrito en el registro de Israel como Hermano nuestro, era la esperanza de la humanidad caída. El niño por quien se pagara el rescate era Aquel que había de pagar la redención de los pecados del mundo entero. Era el verdadero "gran sacerdote sobre la casa de Dios," la cabeza de "un sacerdocio inmutable," el intercesor "a la diestra de la Majestad en las alturas."

Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente: En el templo, el Hijo de Dios fue dedicado a la obra que había venido a hacer. El sacerdote le miró como a cualquier otro niño. Pero aunque él no vio ni sintió nada insólito, el acto de Dios al dar a su Hijo al mundo no pasó inadvertido. Esta ocasión no pasó sin algún reconocimiento del Cristo. "Había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él. Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor."

Al entrar Simeón en el templo, vio a una familia que presentaba su primogénito al sacerdote. Su aspecto indicaba pobreza; pero Simeón comprendió las advertencias del Espíritu, y tuvo la profunda impresión de que el niño presentado al Señor era la Consolación de Israel, Aquel a quien tanto había deseado ver. Para el sacerdote asombrado, Simeón era un hombre arrobado en éxtasis. El niño había sido devuelto a María, y él lo tomó en sus brazos y lo presentó a Dios, mientras que inundaba su alma un gozo que nunca sintió antes. Mientras elevaba al Niño Salvador hacia el cielo, exclamó: "Ahora despides, Señor, a tu siervo, conforme a tu palabra, en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; luz para ser revelada a los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel."

El espíritu de profecía estaba sobre este hombre de Dios, y mientras que José y María permanecían allí, admirados de sus palabras, los bendijo, y dijo a María: "He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal a la que será contradicho [blanco de contradicción, V. M.]; y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones."

También Ana la profetisa vino y confirmó el testimonio de Simeón acerca de Cristo. Mientras hablaba Simeón, el rostro de ella se iluminó con la gloria de Dios, y expresó su sentido agradecimiento por habérsele permitido contemplar a Cristo el Señor.

Estos humildes adoradores no habían estudiado las profecías en vano. Pero los que ocupaban los puestos de gobernantes y sacerdotes en Israel, aunque habían tenido delante de sí los preciosos oráculos proféticos, no andaban en el camino del Señor, y sus ojos no estaban abiertos para contemplar la Luz de la vida.

Así sucede todavía: Pasan inadvertidos para los dirigentes religiosos y para los que adoran en la casa de Dios, acontecimientos en los cuales se concentra la atención de todo el cielo. Los hombres reconocen a Cristo en la historia mientras se apartan del Cristo viviente.

El Cristo que en su Palabra invita a la abnegación, el que está en los pobres y dolientes que suplican ayuda, en la causa justa que entraña pobreza, trabajos y oprobio, no es recibido más ávidamente hoy que hace mil ochocientos años.


Deseado De Todas Las Gentes, 36-38


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domingo, enero 25


"Esta empero es la vida eterna: que te conozcan a Tí, el sólo Dios Verdadero y a Jesucristo al cual has enviado" (Jn. 17:3). En Cristo se halla la promesa de la vida eterna; pero puesto que la vida humana es mortal, los humanos nos vemos confrontados con temas tan difíciles tocante a la vida y la muerte.

Los siguientes principios se refieren a la persona humana integral (espíritu, alma y cuerpo), como un todo indivisible (Gén. 2:7; l Tes. 5:23).

LA VIDA: NUESTRO VALIOSO DON OTORGADO POR DIOS
1. Dios es la fuente, dador y sustentador de toda vida (Gén. 1:30; Job. 33:4; Sal. 36:9; Jn. 1:3,4; Hech. 17:25, 28).

2. La vida humana tiene un valor único, porque los seres humanos, aunque caídos, han sido creados a la imagen de Dios (Gén. 1:27; Jn. 1:29; Rom. 3:23; 1Ped. 1:18, 1Jn. 2:2; 1Jn. 3:2).

3. Dios valora la vida humana no en base a los logros o las contribuciones que el hombre puede hacer, sino porque somos la creación de Dios, y objetos de su amor redentor (Mat. 5:43-48; Jn. 1:3; 10:10; Rom. 5:6,8; Efes. 2:2-9; 1Tim. 1:15; Tit. 3:4,5).

LA VIDA: NUESTRA RESPUESTA AL DON DE DIOS
4. Valiosa como es en sí misma la vida humana, no es sólo nuestra preocupación última. El sacrificio propio en devoción a Dios y a sus principios deben tener preeminencia sobre nuestra vida misma (lCor. 13; Apoc. 12:12).

5. Dios exige la protección de la vida humana, y considera culpables a aquellos que la destruyen (Gén. 9:5,6; Exodo 20:13; 23:7; Deut. 24:16; Prov. 6:16,17; Jer. 7:3-34; Miq. 6:7; Apoc. 21:8).

6. Dios está especialmente preocupado por la protección del débil, del indefenso y del oprimido (Sal. 82:3,4; Prov. 24:11,12; Miq. 6:8; Luc. 1:52-54; Hech. 20:35; Sant. 1:27).

7. El amor cristiano (ágape) es la dedicación sacrificial de nuestras vidas, para elevar las vidas de otros. El amor también respeta la dignidad personal y no pasa por alto la opresión de una persona con el fin de mantener la conducta abusiva de otra (Mat. 16:21; 22:39; Jn. 13:34; 18:22,23; Fil 2:1-11; 1Jn. 3-16; 4:8-11).

8. La comunidad creyente está llamada a demostrar el amor cristiano en una manera tangible, práctica y substancial. Dios nos pide que con ternura restauremos al quebrantado (Isa. 61:1-4; Mat. 1:23; 7:1,2; Jn. 8:2-11; Rom. 8:1,14; 12:20; Gal. 6:1,2; Fil. 1:1-11; 1Jn. 3:17,18).

LA VIDA: NUESTRO DERECHO Y RESPONSABILIDAD AL DECIDIR
9. Dios da al ser humano libertad para escoger, aun si ello le condujere al abuso y a trágicas consecuencias. Su disposición de no ejercer coerción sobre el ser humano para lograr su obediencia, le llevó al sacrificio de su propio Hijo. El desea que usemos sus dones de acuerdo con su voluntad, pero al final nos juzgará por el mal uso que les hallamos dado (Gén. 3; Deut. 30:19,20; Rom. 3:5,6; 6:1,2; Gál. 5:13; 1Ped. 2:24).

10. Dios nos pide a cada uno de nosotros que individualmente hagamos decisiones morales; que busquemos en la Escritura los principios bíblicos subyacentes que nos ayudan a decidir por nosotros mismos (Hech. 17:11; Rom. 7:13-25; 1Ped. 2:9).

11. Las decisiones respecto a la vida humana, desde su principio a fin, son mejor hechas dentro del contexto de una relación familiar saludable y el apoyo de la comunidad de la fe (Efe. 5,6; Exodo 20:12).

12. Las decisiones humanas, debieran siempre estar centradas en buscar y hacer la voluntad de Dios (Luc. 22:421; Rom. 12:2; Efes. 6:6).

GUIAS GENERALES PARA UN ENFOQUE CRISTIANO DEL ABORTO
Muchas sociedades contemporáneas han tenido conflictos respecto a la moralidad del aborto. Tales conflictos también han afectado a un gran número de cristianos, quienes desean aceptar la responsabilidad de proteger la vida humana prenatal, y también preservar la libertad personal de las mujeres.

Las siguientes declaraciones representan un intento de expresar un consenso sobre los principales puntos relacionados con este candente tema:

1. La vida prenatal es un maravilloso don de Dios. El ideal de Dios para el hombre reafirma la santidad de la vida humana y exige respeto para la vida prenatal. Sin embargo, las decisiones acerca de la vida, deben ser hechas en el contexto de una humanidad caída. El aborto nunca es, ha sido, ni será un acto de consecuencias morales simples y sin importancia. Por lo tanto, la vida prenatal no debe ser destruída sin meditar seriamente en sus consecuencias. El aborto debiera ser hecho, únicamente bajo razones de mucho peso y cuando no hay otra salida.

2. El aborto es uno de los dilemas trágicos que enfrenta nuestra humanidad caída. La iglesia debiera ofrecer consejo y orientación para aquellos que, personal e individualmente, tienen que tomar una decisión respecto al aborto. Una actitud de condenación es una conducta inapropiada en aquellos que han aceptado el evangelio. Como cristianos, estamos bajo la obligación de ser una comunidad de personas amables y considerados para auxiliar a aquellos en crisis y que tienen que tomar una alternativa.

3. En una manera práctica y tangible, la iglesia es una comunidad de apoyo, y debiera expresar su preocupación y compromiso respecto al valor de la vida humana mediante:

  • a) La educación de la pareja respecto a los principios cristianos de la sexualidad.
  • b) Fortaleciendo las relaciones humanas.
  • c) Enfatizando la responsabilidad de la pareja al planear su familia.
  • d) Señalando a ambos, que deben ser responsables por las consecuencias de conductas que son inconsistentes con los principios cristianos.
  • e) Creando un clima seguro para discusiones subsiguientes de preguntas sobre moral, relacionadas con el aborto.
  • f) Ofreciendo apoyo y asistencia espiritual a las mujeres que quieren poner fin a una crisis creada por un embarazo, mediante el aborto.
  • g) Animando a los padres a que no den las espaldas y participen en la responsabilidad que sus hijos tienen respecto a la paternidad responsable.
La iglesia se debiera comprometer en asistir y aliviar tomando en cuenta los factores psicológicos, sociales, económicos que desafortunadamente pueden conducir a un aborto, y de manera redentora cuidar a aquellos que están sufriendo las consecuencias de una decisión individual que los condujo a practicar el aborto.

4. No aprobamos el aborto por razones de conveniencia o control de la natalidad. Sin embargo, reconocemos que hay circunstancias excepcionales en que puede considerarse la viabilidad de un aborto. Estas circunstancias pueden incluir:

  • a) Amenaza para la vida de la madre en cinta, o que pueda arruinar su salud física y mental.
  • b) Defecto congénito ineludible, cuidadosamente diagnosticado
  • c) Un embarazo no querido, causado por el incesto o el rapto violento.
La decisión final, respecto a la terminación del embarazo mediante el aborto, debiera ser hecho por la embarazada, después de una consulta apropiada. Ella debiera ser ayudada en su decisión mediante información científica fidedigna, principios bíblicos en juego y sobre todo, la guía insustituible del Espíritu Santo.

5. Como cristianos debemos reconocer nuestra responsabilidad delante de Dios y buscar un balance entre el ejercicio de nuestra libertad individual y nuestra responsabilidad ante la comunidad de fe y la sociedad en general. Intentos para coercionar a una mujer embarazada a que lleve a sus consecuencias finales su embarazo, debieran rechazarse y considerarse como un atropello a su libertad personal.

6. A las insitituciones se les debieran proveer de pautas y consejos sabios que ayuden a desarrollar sus propias pólizas institucionales respecto al aborto. A las personas con convicción propia, o con principios religiosos o éticos, no se les debiera pedir participar en la práctica de un aborto.

7. Los miembros de iglesia debieran ser animados a participar en las discusiones y consideraciones de nuestra responsabilidad moral respecto al aborto, a la luz de las enseñanzas de las Sagradas Escrituras.


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Durante el proceso y en el año que sigue a un aborto provocado, la mortalidad de las mujeres que se someten a un aborto es entre 3,5 y 6 veces más elevada que la de las que dan a luz, principalmente debido a suicidios, accidentes y homicidios, por este orden.

La incidencia del suicidio es entre 6 y 7 veces mayor que la de las mujeres que dan a luz, lo que hace ver que el aborto más que una solución a la integridad física y psíquica de la madre, es contraproducente y al final es más probable que cause mal estar psicológico.

Las evidencias científicas cuestionan, a juicio del comité de expertos de DAV, que el supuesto legal de "peligro para la salud física o psíquica de la madre", bajo el que actualmente se practica el 90 por ciento de los 112 mil 138 abortos de la última estadística anual del Ministerio de Sanidad (correspondiente a 2007), "ayude a proteger realmente la salud de la mujer". Por el contrario, el comité DAV se pregunta "si realmente disminuye el aborto el riesgo para la salud psíquica de la madre".

Como conclusión, DAV considera que la evidencia científica demuestra que el someterse a un aborto, lejos de mejorar la salud psíquica de la mujer, ocasiona en la mayoría de ellas graves trastornos psíquicos.
 Fuente: ACI Redacción: ACPress.net


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domingo, enero 18


Un conductor de autobús del Reino Unido rechazó el pasado sábado conducir un vehículo al comprobar que éste portaba el eslogan “Probablemente Dios no existe”, un anuncio que forma parte de una campaña publicitaria contratada por grupos ateos y que se está llevando a cabo en varios países. Ron Heather, natural de Southampton (sur de Inglaterra), declaró a la BBC que se llevó un gran “susto” y sintió “horror” al ver este mensaje impreso en la parte exterior del vehículo debido a sus creencias cristianas, por lo que tras comprobar que no había más autobuses disponibles se fue a casa.

(Efe/ReL) “Sentí que no podía conducir ese autobús,
así que se lo dije a mis jefes, pero no había otro libre y pensé que era mejor irme”, explicó.

La iniciativa de colocar estos mensajes en autobuses urba
nos del Reino Unido ha sido llevada a cabo por la Asociación Humanista Británica, una idea que también se ha extendido a otros países como España, EEUU, Alemania o Italia. Estos anuncios pueden verse impresos en cerca de 200 autobuses que circulan por Londres y en 600 vehículos más por el resto de Inglaterra, Escocia y Gales.

Heather habló el sábado con sus jefes para encontrar una s
olución, un acuerdo que finalmente llegó al serle prometido que sólo tendrá que conducir autobuses que porten esta publicidad cuando no esté disponible ningún otro vehículo.

Gran ejemplo para todos nosotros.

"Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree..." (Romanos 1:16)



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*Enlaces:
a. Pagina atea dedicada a esta campaña: Busateo.org
b. Articulo en defensa de esta publibidad: Ateus.org
c. "
Indiferencia en España ante campaña de Bus Ateo": Aciprensa.com

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