
La Educación Cristiana es Una Tarea Tripartita
Sermón 5° Sábado, Educación Cristiana.
Juan 17:3: "Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado"
La idea de la diversificación del trabajo, tan común en nuestra sociedad contemporánea, hace pensar a muchos padres que la tarea de educar a sus hijos corresponde al sistema educacional imperante en su medio.
Aún entre los padres cristianos, esa idea parece tomar forma. E. De White, en sus días ya lo captaba: “Los padres envían a sus hijos a la escuela; y cuando han hecho esto, piensan que ya los han educado”. Conducción del Niño, p. 26.
En la perspectiva cristiana de la educación, ésta comprende mucho más que el período de escolaridad, abarca todo el proceso mediante el cual el educando es instruido. Desde su nacimiento, pasando por la infancia y la juventud, hasta la adultez.
Así entendida, la educación cristiana no concierne sólo a las instituciones educacionales, sino también a la iglesia y, de manera preferente, al hogar.
a. La educación en el HOGAR. (Dt. 6:6-9, 20) > Lucas 2:23, 24, 39, 41
El hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Sus primeros maestros son sus propios padres, con ellos debe aprender los principios que han de guiarlo durante toda su vida, sobre todo: El respeto – la obediencia – el dominio propio – el amor a Dios y el amor al prójimo.
Los padres, en el hogar, deben velar porque sus hijos obtengan una educación integral, que implica instrucción para el desarrollo de un cuerpo sano, de una mente que piense de manera cristiana, de una espiritualidad creciente y de una sociabilidad basada en los principios de la ética cristiana.
“La educación que se imparte en el hogar no debe considerarse como un asunto de importancia secundaria. Ocupa el primer lugar en toda verdadera Educación. Los padres y las madres han recibido la responsabilidad de moldear las mentes de sus hijos”. La Conducción del Niño, p. 18.
a. La Educación en la IGLESIA (1 Samuel 2: 11-12, 25-26, 3: 1, 19, 12: 1-4)
La responsabilidad educativa de los padres cristianos, es apoyada (no reemplazada) desde muy temprano por la iglesia. En ella el niño refuerza, desde su más tierna edad, los aprendizajes iniciados en su hogar.
La iglesia tiene una misión docente, asignada por el propio Señor Jesucristo: “...enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;...” Mateo 28:20. Este mandato cobra especial relevancia en la tarea que la iglesia tiene con sus niños y jóvenes, pues ellos constituyen el futuro (y muchas veces el presente) de la iglesia, además, Jesús afirmó, refiriéndose a los niños, que “de ellos es el reino de los cielos”.
“Dios ha designado a la iglesia como atalaya, para que ejerza un cuidado celoso sobre los
jóvenes y niños, y que como centinela vea cómo se acerca el enemigo y advierta del peligro”. La Conducción del Niño, p. 292.
En este sentido la iglesia tiene una obra especial, al educar y disciplinar a sus nuevas
generaciones.
c. La Educación en la ESCUELA.
Es la que se desarrolla en nuestras instituciones educativas, cualquiera sea su nivel.
Corresponde a la educación cristiana formal, con ella se completa el triángulo responsable de la tarea de educar a nuestros niños y jóvenes, para su desempeño en esta vida y para un servicio superior en la eternidad.
En las iglesias que aún no tienen escuela, debe elegirse una Comisión de Educación, cuya misión es promover la educación cristiana y trazar planes para el establecimiento de una escuela, cuando las condiciones mínimas para su existencia sean cumplidas.
Pilares Fundamentales De La Educación Tripartita
Si la educación cristiana es una tarea tripartita, y no exclusiva de las instituciones que ofrecen educación formal, entonces las tres agencias responsables: Hogar – Iglesia – Escuela, deben compartir las metas básicas, hacia donde orientar su labor educativa. He aquí algunas sugerencias:
- Meta Número 1
1. QUE CADA EDUCANDO ACEPTE A CRISTO COMO SU SALVADOR PERSONAL.
¿Qué implicaciones derivan de esta meta? Aquí es de gran valor el ejemplo personal.
El educando, en el hogar, en la iglesia o en la escuela, reflejará en su vida la integración de rasgos cristianos de conducta.
La persona del educando es, siempre, más importante que el sistema de normas y el programa de estudios. Por lo tanto, hay que privilegiar el respeto a su individualidad y el desarrollo de una autoestima cristiana.
La evidencia de haber alcanzado esta meta se refleja en el desarrollo de un carácter cristiano. Esto es: Muestra en su vida el desarrollo de principios, actitudes y opiniones, acordes con una visión cristiana.
- Meta Número 2
2. QUE CADA EDUCANDO SEA ENSEÑADO CON LA METODOLOGÍA DE CRISTO.
i. Cristo modeló, con su ejemplo, cada cosa que enseñó.
ii. Cristo motivó a sus oyentes, llevándolos a un tema de su interés personal. Ej.: La mujer samaritana.
iii. Cristo respetó las diferencias individuales. Trató a cada uno según su forma de ser y de pensar.
iiii. Cristo ejerció el método del discipulado. El atrajo a sus seguidores mediante una personalidad carismática, cautivante, atractiva, más que por un cúmulo de enseñanzas ortodoxas y convincentes.
- Meta Número 3
Los niños pasan por una etapa de desarrollo cuando tienden más bien al egoísmo o a ser servidos.
La sociedad actual, marcada por el espíritu de competitividad y de eficiencia, estimula el afán individualista.
Educar para servir, debe ser una prioridad de la educación cristiana.
Las tres agencias educativas, hogar – iglesia – escuela, deben proveer opciones de servicio a los hijoa. En el hogar, compartiendo tareas domésticas con los padres, comprometiéndose en actividades de servicio a la comunidad o a los vecinos. En la iglesia, incorporándolos en actividades que conlleven el desarrollo de un espíritu solidario con los más necesitados, de dentro o de fuera de la iglesia. En el colegio, estimulándolos a ser solidarios con los más necesitados de la comunidad educativa, o con otros miembros de la comunidad aledaña.
“El VERDADERO objeto de la educación es formar hombres y mujeres idóneos para servir, desarrollar y poner en ejercicio activo todas sus facultades”. Consejos para los Maestros, p. 479.
La tarea de educar es una acción mancomunada entre el hogar – la iglesia y la escuela.
Es importante que estas tres instituciones aúnen sus metas comunes para fortalecer la tarea de la educación cristiana.
Que el Señor nos dé de su sabiduría para realizar la hermosa tarea de la educación en forma unida y de acuerdo a las necesidades que estos tiempos requieren.





