"Aventuras con Noé" es un juego cristiano para toda la familia. Revive la gran aventura del diluvio con Noé:
pon a prueba tus conocimientos bíblicos con intrépidas preguntas, ayuda a Noé con las tareas preparativas del Arca como coger provisiones de comida o guiar a la oveja perdida hasta el Arca.
Sin duda, una aventura bíblica para toda la familia. ¿Y lo mejor de todo? ¡Que es gratuito! Distribúyelo entro tus conocidos como método evangelístico... Este juego permitirá aumentar tus conocimientos sobre la Biblia, o darla a conocer a alguien nuevo, de una manera divertida. Los requisitos del sistema son los siguientes:
- Sistema operativo DOS (como mínimo versión 3.3) o Windows
- 1.7 MB de espacio en el disco duro
- 512 KB de memoria convencional libre
- Monitor EGA o VGA a colores.
Para descargar:"¡El Concurso más famoso de la TV ahora en versión Bíblica!"
El conocidísimo concurso televisivo 50x15, también llamado "¿Quieres ser millonario? Presentado en España por Carlos Sobera, llega a las pantallas de nuestros ordenadores.
ACTUALIZADO A 20 DE JUNIO DE 2009
En esta versión, te enfrentarás a 15 preguntas bíblicas, con 4 respuestas cáda una. Juega bien tus comodines, y se astuto, pues de ello dependerán los puntos obtenidos al final de la partida, ya que no podrás fallar ni siquiera una sola para llegar al Final. Requisitos del sistema:
- Windows 98 / XP / Vista
- Tarjeta VGA
- Tarjeta de sonido / altavoces
- 5 Mb de espacio libre en el Disco duro.
Atención:
Podrás distribuir este juego libremente, para la gloria de nuestro Dios, pero siempre respetando lo siguiente:
1. Este juego es LIBRE y GRATUITO, no está permitida su venta ni ningún tipo de actividad lucrativa a su costa
2. Podrás colgar este juego en tu Web o espacio, siempre y cuando lo hagas junto a un enlace a Jovenes-Cristianos.com
ACTUALIZADO: La última Actualización de Nuevas Preguntas, se hizo el día 20 de Junio de 2009.
Uno de los concursos más vistos en la Televisión es la famosa "Ruleta de la Fortuna". En donde los concursantes resuelven paneles girando una ruleta, para ganar el máximo de puntos.
¡ Jóvenes-cristianos.com te trae el juego para PC en versión Bíblica!
En este juego, te enfrentarás a dos concursantes más, frente a un panel que tendréis que adivinar. Para ello, podréis ganar puntos girando la ruleta, o comprar vocales con los puntos acumulados, todo ello para ser los primeros en resolver el panel.
!La Ruleta de la Fortuna Bíblica para tu PC! Características:
* 1, 2, o 3 Jugadores simultáneos
* Modo de 3, 6 ó 9 Paneles.
* Paneles Actualizados mensualmente desde jovenes-cristianos.com
* Instrucciones en el propio juego
Requisitos del sistema:
* Windows 98 / XP / Vista
* Tarjeta VGA
* Tarjeta de sonido / altavoces
* 5 Mb de espacio libre en el Disco duro.
Atención: Podrás distribuir este juego libremente, para la gloria de nuestro Dios, pero siempre respetando lo siguiente:
1. Este juego es LIBRE y GRATUITO, no está permitida su venta ni ningún tipo de actividad lucrativa a su costa.
2. Podrás colgar este juego en tu Web o espacio, siempre y cuando lo hagas junto a un enlace a Jovenes-Cristianos.com
Articulo que recopila información sobre los origenes y significados de la serie "Dragon Ball". Muy interesante para compartir con padres y niños.
Extracto: "La compañía Bik Studio Shuesma Animation es una de las empresas de mayor éxito en China, es la creadora de la mayoría de los dibujos animados que se transmiten a nivel mundial como los Thundercats, Los Caballeros del Zodiaco, Senki, Sailor Moon, entre otros..."
Descarga dos documentos con material sobre el aborto. Interesante para analizar y extraer informaciones valiosas en favor de la vida. Espero les pueda servir.
Extracto:"Muchas personas, y lamentablemente muchos Cristianos también, piensan que el aborto es un tema difícil y polémico. Sin embargo, de la misma forma que en el tema de los 'días de la creación', no hay ninguna dificultad ni controversia en absoluto — siempre y cuando dejemos que La Biblia nos enseñe, y no impongamos las ideas de personas falibles sobre su claro significado."
Descarga dos documentos que nos hablan e informan del verdadero sentido y origen de esta fiesta pagana. Además comprenderás porque como hijos de Dios no podemos participar de este rito.
Extracto: "La celebración del Hallowen se inició en los Estados Unidos alrededor del año 1845. Existen indicios de que antes de esa fecha los peregrinos que llegaron a ese país provenientes de Europa habían prohibido dicha celebración; pero en el año 1845, miles de inmigrantes irlandeses inundaron Nueva York a causa de una escasez de papas. Fueron ellos los que trajeron consigo una vieja fiesta religiosas de los sacerdotes galos llamados "druidas", la cual gradualmente se propagó por el resto del país..."
Para Descargar:"Impacto de la televisión, videos y juegos electrónicos"
"Aunque la televisión es de gran beneficio para nuestra sociedad actual, también es el
causante de muchas tragedias familiares. En este artículo encontrará como impactan
en niños, jóvenes y adultos el uso inadecuado de los juegos electrónicos y la
observación de películas, series y programas de televisión. No deje que esta influencia
cambie su conducta y estilo de vida o afecte a su hogar."
Interesante Articulo en PDF de Adán Pérez, Fredy Murrieta, Daniel Haro, Matías Cruz e Hiram Ruiz.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
1. Jesús fue igual a Dios en todos los sentidos. Pero no "estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse". Se entregó libremente y llegó a ser igual a un esclavo. Llegó a ser un hombre en este mundo y participó de la vida de los seres humanos (Filipenses 2: 6-7). Llegó a ser igual a mí para participar de mi vida y de mi destino.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
2. Jesús nació en un establo (no en un hotel de cinco estrellas ni en la sala de parto de una famosa clínica ni en una habitación privada con una partera privada y un médico privado). Nació en un establo para participar de la vida de las personas que duermen en la calle y de los abandonados, de los que nadie se preocupa.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
3. Jesús nació de una virgen, resultado de un milagro divino. Pero sus enemigos lo acusaron por haber nacido fuera del matrimonio. Sin embargo, la misión de su vida fue participar de la vida de muchos despreciados, hijos ilegítimos nacidos en este mundo. El participa de la vida de los que son rechazados, estigmatizados, condenados y despreciados --o se desprecian a sí mismos-- porque no nacieron en una familia «normal» o porque nacieron fuera de la unión matrimonial.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
4. Jesús vino a esta Tierra sin ninguna posesión, para participar de la vida de los millones de pobres que habitan este planeta. De este modo, mostró a todos los pobres que la pobreza no es un signo del rechazo de Dios. Jesús llegó a ser uno con el pobre y permaneció pobre hasta el fin de su vida.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
5. Jesús nació en el hogar de un carpintero. Su rutina diaria fue el trabajo duro de un artesano. De esta manera, participó de la vida de quienes realizan un trabajo práctico y simple. Honró a quienes trabajan fielmente y llegó a ser uno con ellos, sin importarle de cuán humilde fuera ese trabajo.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
6. Los primeros en escuchar acerca del nacimiento de Jesús no fueron los líderes religiosos, los sacerdotes y profetas, o los rabinos más espirituales y dignamente respetados, sino simples pastores que cuidaban sus ovejas durante la noche. Pastores --hombres poco respetados por la sociedad-- a quienes se les estaba vedado participar de las actividades religiosas del pueblo. Cuando los ángeles les hablaron del nacimiento de Jesús, sintieron temor. En este sentido, Jesús participó de la vida de los marginados, aquellos de quienes nadie espera ningún aporte espiritual, que viven al margen de la sociedad y hacen trabajos que nadie valora o que nadie quisiera hacer. Llegó a ser uno con los que pasan inadvertidos por la iglesia y con los que no esperan encontrarse con Dios, y tienen miedo.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
7. Cuando Jesús era aún un niño, sus padres huyeron con él hacia Egipto. Estaba marcado para ser asesinado. De esta manera, participó de la vida de millones de refugiados, los que huyen de la violencia, la guerra, el hambre y la persecusión. Para los refugiados, llegó a ser un refugiado.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
8. Jesús vivió como un extraño y un extranjero en Egipto. En este sentido, participó de la vida de todos los extranjeros, refugiados y exiliados.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
9. Después de muchos años, Jesús volvió a Nazaret, una ciudad de mala reputación. De esta manera, participó de la vida de todos los refugiados que van a una tierra desconocida, teniendo que empezar de la nada en las peores condiciones.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
10. Llegado el cumplimiento del tiempo, Jesús fue bautizado por Juan en el río Jordán para hacer la voluntad de su Padre. Así, llegó a ser uno con todos los pecadores y los perdidos que están deseando confesar sus pecados, transformar sus vidas y ser bautizados; es decir, hacer la voluntad del Padre.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
11. Después de esto, Jesús fue al desierto, donde fue tentado por Satanás. Tuvo que enfrentar las tentaciones. En este sentido, participó de la vida de quienes son probados en la lucha de la vida y enfrentan las tentaciones de Satanás. Jesús fue probado hasta el extremo. Conoce y participa de las luchas internas que enfrentan quienes son tentados y probados.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
12. Jesús fue rechazado en Nazaret, su ciudad de crianza, y fue empujado hasta el borde de un precipicio por una turba enfurecida. De esta manera, participó de la vida de quienes son rechazados por sus amigos y familiares a causa de sus creencias. Participó de la suerte de quienes son empujados al borde de la existencia por las circunstancias de la vida.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
13. A causa de que Jesús realizó un sanamiento en sábado, los dirigentes religiosos de su tiempo quisieron matarlo. De este modo, Jesús participó de la vida de todos los que son perseguidos por los líderes religiosos, por su iglesia o sus representantes, como consecuencia de hacer lo que Dios les ordenó que hicieran. El participó de la vida de quienes se encuentran con el rechazo, la exclusión y la persecución a causa de su fidelidad.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
14. Jesús liberó a la gente de la esclavitud demoníaca, echando fuera a los malos espíritus, y sanó a la gente que estaba subyugada por Satanás. Muchos sugirieron que no hizo esto con el poder divino, sino con el poder del diablo. De este modo, Jesús participó de la vida de quienes son acusados de estar del lado del mal o de recibir poder del príncipe de las tinieblas y ayudarlo para tentar a los santos. Jesús participó de la suerte de quienes son totalmente malinterpretados y rechazados.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
15. A menudo Jesús fue malinterpretado aun por sus compañeros más cercanos. Muchas veces tuvo que decirles que ellos no comprendían sus dichos y sus acciones. De este modo, Jesús participó de la vida de quienes son incomprendidos y malinterpretados: quienes dan lo mejor de sí, pero a pesar de todo no pueden convencer a los demás y tienen que soportar la carga de ser malinterpretados.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
16. Jesús fue entregado a sus enemigos con el beso de uno de sus discípulos. De este modo, participó de la vida de quienes son cruelmente traicionados, vendidos por dinero, vapuleados y enviados a la muerte con una sonrisa dibujada en los labios de un familiar, de un amigo o de un compañero de trabajo, toda gente confiable.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
17. Jesús fue arrestado sin que jamás haya herido a otra persona. Fue tratado como un criminal, con espadas y palos. De este modo, Jesús participó de la vida de quienes son violentamente arrestados con falsos cargos y encarcelados, porque no encajan dentro del sistema político, porque pertenecen a una religión «errada», o porque confiesan el nombre de Jesús y hacen el bien en su nombre. Son inocentes, pero se los quita porque causan disturbios.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
18. Jesús no solamente fue traicionado por uno de sus compañeros más cercanos, sino también desamparado por todos y negado por lo menos por uno. De este modo, Jesús participó de la vida de quienes son abandonados o aun negados por sus amigos y conocidos: hijos cuyos padres los abandonaron; padres y madres ancianos, olvidados y desamparados, porque sus hijos no los cuidan; personas cuyos familiares se avergüenzan de ellos y los abandonan, porque cayeron en situaciones de profunda necesidad, en enfermedad o en desgracia; y personas cuya dignidad es pisoteada.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
19. Jesús fue ridiculizado por hom-bres pecadores. Le vendaron los ojos y le pegaron, diciéndole que adivinara quién lo había herido. Se rieron y se abusaron de él, lo ataron y lo escarnecieron. De este modo, Jesús participó de la vida de quienes son ridiculizados, encarnecidos, golpeados, atados y sádicamente torturados. Tiene esto en común, especialmente, con los que son víctimas del abuso en nombre de la religión y del nombre de Dios.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
20. Aunque inocente, Jesús fue sentenciado a muerte. Fue condenado a morir sin razón alguna y soportó las torturas más crueles conocidas entonces: una lenta muerte de cruz, bajo un sufrimiento indecible. De este modo, Jesús participó de la vida de quienes son condenados a morir inocentemente, torturados y cruelmente asesinados. Jesús participó de su dolor y de su muerte injusta.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
21. Mientras pendía de la cruz, y padeciendo un dolor terrible, Jesús oró: "Padre, ¡perdónalos!" Jesús participó de la vida de quienes, a pesar de la injusticia y la crueldad, se niegan a que sus corazones se endurezcan por el odio, por la soberbia y por el rencor. Jesús permaneció fiel a sí mismo, e incluso fue auténtico en el mayor padecimiento. Además de esto, Jesús participó de la vida de quienes permanecen fieles a sus convicciones a pesar de las circunstancias más negativas.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
22. Jesús no permaneció muerto durante mucho tiempo. Como lo había predicho, se levantó de la muerte al tercer día. Jesús resucitó, su tumba está vacía, ¡la muerte no pudo retenerlo! Y de este modo, Jesús participó de la vida de aquellos para quienes la muerte no es el fin del ser. Debido a que confían en Dios y ponen su esperanza en lo que Jesús hizo en la cruz, resucitarán como él lo hizo; vivirán eternamente, porque él vive por siempre al lado de su Padre. Honrarán a Jesús como él honró a su Padre, coronándolo como Señor de señores. Todos ellos honrarán al Padre, confesando que Jesús es el Señor.
¡Esto es lo que Jesús hizo por mí!
"Aunque era de naturaleza divina, no insistió en ser igual a Dios, sino que hizo a un lado lo que le era propio, y tomando naturaleza de siervo nació como hombre.
Y al presentarse como hombre se humilló a sí mismo, y por obediencia fue a la muerte, a la vergonzosa muerte en la cruz.
Por eso, Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres, para que, al nombre de Jesús, doblen la rodilla todos los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra, y todos reconozcn que Jesucristo es el Señor, para honra de Dios" (Filipenses 2: 6-11).
Tres hombres se encuentran con Jesús. El primero lo encuentra en su senda hacia el Calvario, el segundo, cuando pende de la cruz y el último, al pie de la misma.
Tres hombres se encuentran con Jesús. Tres hombres que proceden de contextos diferentes: un agricultor africano, un ladrón y un centurión romano.
Tres hombres se encuentran con Jesús. Simón, compelido por los soldados; el ladrón, crucificado a su lado y el insensible centurión romano.
Tres hombres se encuentran con Jesús. Sus circunstancias son diferentes a las nuestras, pero las lecciones que nos enseñan sus vidas son siempre nuevas y vigorosas y relucen como el rocío de la mañana. Su historia se convierte en la nuestra y al seguir tras sus huellas, emprendemos el camino rumbo al Gólgota. Observamos que, después de todo, sus vidas no son muy diferentes de las nuestras: sus dolores, sus aflicciones y sus anhelos son también los nuestros. Sus deseos son nuestros propios deseos. Se encontraron con él en ese entonces y allá, y nosotros podemos encontrarlo aquí y ahora.
Aunque nuestra vida se desarrolle lejos de aquel lugar y aunque hayan transcurrido casi 2.000 años desde entonces, estas historias bíblicas continúan siendo nuevas y vigorizantes. Son poderosas, dinámicas. Hablan a nuestro corazón.
Simón, compelido por los soldados
“Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón: a éste obligaron a que llevase la cruz” (Mateo 27:32). ¿Quién era este Simón? Marcos nos proporciona una pista: “Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz” (Marcos 15:21). Inferimos, entonces, que Simón era un hombre casado y tenía dos hijos. Marcos menciona sus nombres porque seguramente Alejandro y Rufo deben de haber sido conocidos dentro de la comunidad cristiana en el tiempo cuando escribió su Evangelio. Elena White provee más datos: “Simón había oído hablar de Jesús. Sus hijos creían en el Salvador, pero él no era discípulo” (El Deseado de todas las gentes. p. 691).
Podemos imaginar que Alejandro y Rufo, judíos que vivían en Jerusalén, habían oído que Cristo había alimentado milagrosamente a los 5.000. Habían oído que Jesús daba vista a los ciegos y hacía oír a los sordos. Sabían del perdón ofrecido a la mujer adúltera y escucharon otras historias de ese perdón ofrecido. Se asombraban al ver la transformación producida en los endemoniados por el poder de Cristo y se convirtieron en seguidores de Jesús. Estuvieron presentes en el Sermón del Monte y le acompañaron por las atestadas calles de Jerusalén. Y comenzaron a contarle a su padre. “Papá, creo que lo hemos encontrado”, le escribió Alejandro. Y Rufo: “Papá: Sin duda, él es el Mesías prometido. El que sana a los enfermos y resucita a los muertos. El que camina sobre las aguas. Papá: creo firmemente que él es el Mesías”.
Llegan las cartas a Cirene, un pueblecito de Libia, en el norte de África. Y Simón se preocupa por sus hijos. “¿No será que mis hijos están siguiendo a algún fanático extremista? ¿Se habrán adherido a algún culto sectario? ¿Habrán elegido un camino de muerte? Parece que han abandonado la fe de nuestros padres y la ortodoxia judía. ¡Más vale que haga un viaje a Jerusalén y los ponga en línea!” Y, en medio de esa confusión de ideas, lleno de curiosidad y dudas, Simón emprende viaje a Jerusalén.
Las calles de Jerusalén están llenas de adoradores. Es la estación de la Pascua. Toda Jerusalén está alborotada con la inminente crucifixión de un hombre que ha sido juzgado: un supuesto Mesías que ha sido condenado a muerte. Al doblar una esquina en una transitada calle de la ciudad, Simón se encuentra de pronto frente a frente con Cristo, abrumado bajo el peso opresor de la cruz. Y la mirada de Jesús se encuentra por un instante con la de Simón. El corazón de Simón se conmueve y se llena de ternura y amor. Y un rudo soldado romano dice, señalando a Simón: “Si le tienes tanta compasión, llévale su cruz. Cárgala sobre tus hombros”.
Las Escrituras dicen que Simón no cargó la cruz por su propia elección. Ese peso abrumador y angustioso de la cruz le fue impuesto sobre sus hombros.
Encorvándose, levantó la cruz y se tambaleó bajo su peso al ascender juntos el monte llamado Calvario. Me imagino que las astillas de la cruz hirieron en carne viva sus hombros. Puedo ver su espalda encorvada, oír su respiración jadeante e imaginar las gruesas gotas de sudor brotando de su frente. Escucho sus gemidos y roncos quejidos de agonía. Observo sus rodillas que flaquean y lo veo tropezar. Noto entonces que Jesús le sonríe y Simón queda fortalecido para llevar la cruz del Salvador. Simón se encuentra con Jesús ese día, al llevar la carga más pesada de su vida. Pero esa carga se transforma en una bendición, en un puente para encontrarse con Dios.
¿Llevas tú una carga pesada sobre tus hombros? ¿Hay cosas en tu hogar o en tu trabajo que no están marchando bien? ¿Hay una carga que te hiere los hombros desnudos? ¿Llevas acaso la carga de un itinerario de trabajo que te mantiene constantemente cansado? ¿Llevas sobre tus hombros la carga de un problema de salud? ¿Son muy pesados tus estudios y un desafío para tu fe? ¿Encuentras difícil observar el sábado al ir en pos de tus objetivos? ¿Te sientes desanimado o solitario? ¿Te sientes obligado a llevar una cruz? Llévala con dignidad, como lo hizo Simón. Tómalo como una oportunidad, porque las cruces que la vida impone sobre nuestros hombros se convierten en bendición si Jesús está cerca de nosotros. Nuestras heridas se vuelven sus heridas. Nuestras tribulaciones se convierten en triunfos, porque es en los dolores de esta vida donde nos encontramos con él.
Aun cuando Simón llevaba su cruz, había Alguien caminando a su lado. Había Alguien sonriéndole para animarlo durante la jornada. Cuando Simón dejó finalmente su carga en el Calvario, Jesús la llevó solo. Por lo tanto, puedes simplemente depositar tu carga en Aquel que la llevó entonces y que continúa llevándola ahora.
El ladrón crucificado a su lado
El ladrón se encuentra con él. La cruz de Jesús fue colocada entre dos ladrones. Los dos ladrones representan a toda la humanidad y toda la humanidad debe hacer una elección con respecto a este Cristo. Uno de los ladrones dice: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros” (Lucas 23:39). Un ladrón piensa sólo en sí mismo y en el momento presente. El otro ladrón piensa en la eternidad. Mientras uno de los ladrones se burla de Jesús, el otro dirige su mirada hacia él y le dice: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42).
¿Quién era ese ladrón? Obviamente no era romano. Si hubiera sido un ciudadano romano no habría sido crucificado. Ese ladrón debe haber sido judío. De hecho, Elena White, en el libro El Deseado de todas las gentes, nos proporciona algunos datos interesantes sobre este personaje. Probablemente era un seguidor de Barrabás, el falso mesías que intentó derrocar al gobierno romano en Palestina. Me imagino que este ladrón se crió en un hogar judío que respetaba la noche del viernes y observaba el sábado bíblico. Posiblemente de joven asistió a una escuela rabínica. Su dieta era por demás ortodoxa; absolutamente exenta de cerdo. Esperaba también la venida del Mesías. El problema principal de este ladrón era su descuido espiritual. El haber crecido en un ambiente religioso no tenía para él gran significado. Un compromiso se sucedía al otro. El descuido lo comprometía con el pecado, del que se derivaba la culpa y la vergüenza. Ese ladrón pendiendo de la cruz representa para mí el descuido y la indiferencia espirituales.
Puedo identificarme con ese ladrón. Charles Swindoll, en su libro Intimacy with God, narra el siguiente caso: Estaba él a punto de predicarle a un grupo de pastores y uno de ellos le dio una palmada en el hombro, diciéndole: “Amigo. Necesito hablar contigo después de la reunión”. Así que se reunió con este pastor y esto fue lo que él confesó: “Nadie de quienes me conocen lo sabe, pero estoy operando ya sin combustible, solamente con el humo. Me siento solo, vacío y esclavizado a un programa de vida cuya tensión no disminuye”.
La necesidad actual más desesperada, tanto en la iglesia como en el mundo en general, no es la de una gran cantidad de personas inteligentes o llenas de talentos, sino de personas espirituales. El descuido espiritual conduce a ciertos compromisos sutiles de carácter y eventualmente a la deshonra y la culpa. Pero, no pierdas la esperanza; aun dentro de ese descuido espiritual, avergonzado por esos compromisos internos, el ladrón encontró gracia y perdón y la seguridad de la vida eterna en Cristo. De la misma manera, arrójate al pie de la cruz, contémplate a ti mismo renovado y escucha la tierna voz de Jesús dándote perdón, nuevo poder y nueva esperanza.
El encallecido centurión romano
De pie ante la cruz, un centurión romano se encontró con Jesús. ¿Quién era este soldado romano? Puedo imaginarme la orden oficial que llegó a su despacho esa mañana: “Ejecute a este hombre de la manera usual. Pero asegúrese de que no haya ningún disturbio hoy en las calles de Jerusalén. Por lo tanto, ya sea que requiera 200 ó 500 soldados, sepa que están a su disposición. ¡Deshágase de él!” Era parte de su tarea del día. Y mientras el Hijo de Dios moría por el mundo, un encallecido centurión permanecía enhiesto al pie de la cruz. La insensibilidad hacia las cosas divinas es uno de los más grandes pecados.
Todos nosotros corremos el riesgo de que al tratar con las cosas divinas, el hábito se vuelva una rutina tal que perdamos la emoción y la energía espirituales. Es posible comportarse en forma rutinaria, insensible y ordinaria al pie mismo de la cruz; ser indiferentes como el centurión romano que observaba fríamente al Hombre crucificado. Es posible cantar con los labios himnos cristianos durante el servicio de adoración y dejar vagar la imaginación pensando en los negocios, los estudios, o el almuerzo que se aproxima. Es posible leer la Biblia medio adormecidos justamente antes de quedarnos dormidos. Es posible ser insensibles e indiferentes y permitir que la rutina eclipse lo sublime.
Pero al escuchar el centurión el diálogo entre Cristo y el ladrón por encima de los gritos y denuestos de los enemigos del Salvador, al escuchar su oración agonizante y al observar la densa oscuridad que cubrió repentinamente el Calvario, experimenta algo misterioso, algo maravilloso. Nos dice Marcos: “Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Marcos 15:39).
Al colocarme al pie de la cruz junto a Simón, recibo de Jesús fortaleza para llevar mi carga. Al contemplar al ladrón muriendo perdonado, desaparecen mi culpa y mi vergüenza. Al estar de pie junto al centurión, tengo una nueva visión de Jesús. Al romper Jesús la rutina percibo en mi vida su toque divino y recobro la energía espiritual. El cristianismo es algo más que una rutina. Es algo más que simplemente la circunstancia diaria. Es conocer a Jesús. Es el quebrantamiento de mi propio corazón junto al suyo. Es amarlo con vehemencia.
Mark Finley, evangelista adventista y director-orador del programa de televisión "It is Written".
La primera vez que lo escuche me impacto. La melodía, la letra, el video, las voces, etc. Es un muy buen canto (incluido en el Dvd “Hogares de Esperanza”).
El mensaje es apropiado para este tiempo. “Solo un poco más” tenemos que esperar. Solo un poco más tenemos que soportar el dolor y angustia de este mundo. Solo un poco más para encontrarnos junto al Señor y nuestras familias en el cielo.
Lecciones para la adormecida iglesia del tiempo del fin.
“¿Dónde está mi esposa?”, escuchó el carpintero John Banta al atender el teléfono en medio de la noche. “¿Dónde está mi esposa?” repetía el joven pastor Preston Smith. “Mi esposa Dena me llamó diciendo que les estaba yendo tan bien con la recolección de fondos, que habían decidido terminar de recorrer el territorio y llegarían tarde. ¿No han llegado aún?”
“Sí, llegaron sin problemas”, replicó John, “pero la casa estaba cerrada con llave y ella no pudo entrar. Pienso que usted tendrá algún problema… porque ella al fin tuvo que ir a la casa de los vecinos”.
Temprano en la mañana el pastor Smith llamó a la puerta de sus vecinos. Fue Dena quien la abrió diciendo: “Buenos días, querido ¿vas a dejarme entrar a casa ahora?”
“¡Cuánto lo siento!”, replicó el pastor Smith. ¿Qué pasó? Tengo el desayuno listo. Ven a casa y conversaremos”.
“¿Cómo me iba a imaginar que no podría entrar a mi propia casa estando tú mismo adentro?”, comenzó a decir Dena mientras llenaba de cereal los platos de Linda y Dickie, sus hijitos de cinco y tres años. “Cuando salí después del almuerzo, los niños habían ido contigo a la iglesia; recién cuando llegué anoche a la puerta recordé que la llave de la casa estaba en el llavero del auto. Vamos a tener que solucionar eso”.
“¿Por qué no tocaste el timbre?”, preguntó su esposo.
“Claro que lo hice”, prosiguió Dena, “y llamé y probé todas las entradas para ver si alguna estaba sin llave. ¿Me crees si te digo que inclusive arrojé piedritas a la ventana de nuestro cuarto? Entonces, me fui a lo de los Brown y llamé por teléfono. Estabas dormido… así que me pasé el resto de la noche en el sillón de los vecinos. ¡Qué vergüenza! Espero poder perdonar a un marido dormilón”.
Advertencias bíblicas
Dormir profundamente es estar inconsciente y ser incapaz de percibir lo que pasa alrededor. Es por eso que Jesús hizo repetidas advertencias a su pueblo respecto del peligro de estar dormido espiritualmente antes de su regreso glorioso.
“Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo. . . . Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo” (Mar. 13:32, 35, 36).
Pablo también habló del regreso repentino de Cristo: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón . . . Por tanto no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tes. 5:2-4, 6).
Jesús habló de su venida sorpresiva en Mateo 25:1-13, y dijo que toda la iglesia estaría dormida cerca del momento de su regreso. Las vírgenes, las prudentes y las insensatas, “cabecearon todas y se durmieron” (vers. 5). Por eso advirtió a todos: “Velad . . . porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (vers. 13).
La aparición gloriosa de Cristo en las nubes del cielo con todos sus santos ángeles es muy importante; pero necesitamos tener en cuenta un evento significativo que precede al Advenimiento, a saber, la culminación del tiempo de gracia, cuando la puerta de la misericordia será cerrada para siempre, y cada persona ya habrá tomado la decisión final en relación con la salvación ofrecida gratuitamente por Dios a todo ser humano.
Así como Noé y su familia fueron encerrados dentro del arca por siete días, antes de que realmente llegara el Diluvio, al fin del tiempo de gracia Jesús también protegerá y pondrá bajo su cuidado a todos los que elijan amarlo y obedecerlo. Poco antes de su segunda venida en las nubes del cielo, culminará su labor como nuestro Sumo Sacerdote y emitirá un decreto final que confirmará la elección final de cada uno: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía” (Apoc. 22:11, 12).
Cristo quiere que todos sean salvos por la eternidad. Su promesa de gracia es: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27, 28).
En el libro El discurso maestro de Jesucristo (p. 101), Elena White hace esta declaración tranquilizadora: “Vivamos en contacto con el Cristo vivo, y él nos asirá firmemente con una mano que nos guardará para siempre. Creamos en el amor con que Dios nos ama, y estaremos seguros; este amor es una fortaleza inexpugnable contra todos los engaños y ataques de Satanás”.
Otra vez el pastor Smith
A veces se necesita más de una lección para aprender cuán importante es estar despierto y alerta. Para ilustrar esto, retomo una historia del pastor Smith.
Unos 20 años después del incidente descrito al comienzo, él mismo nuevamente vivió la experiencia de dormirse cuando debía permanecer despierto. Se acababa de completar el nuevo templo de Novato, California, EE.UU. Entre los últimos detalles, figuraba instalar el teléfono en la oficina pastoral. Mientras el operario realizaba la instalación el pastor se recostó en la mullida alfombra nueva para descansar un poco. (Unas semanas atrás, había estado internado en el hospital con problemas cardíacos y el doctor le había aconsejado breves descansos diarios).
Mientras tanto, la madre de dos niños que asistían a la escuela adventista contigua, había ido a buscarlos pero como aún era temprano decidió saludar al pastor en su nueva oficina. Para su consternación, lo halló acostado en el piso; suponiendo que había sufrido un ataque pidió ayuda inmediata. Al despertarse por la sirena de la ambulancia, el pastor sólo atinó a pararse con una expresión de asombro en el rostro, mientras se topaba con los camilleros que llegaban a la puerta.
Todo terminó bien. Pero sirvió como otro recordatorio, algo humorístico esta vez, de la necesidad de estar despiertos.
Prestemos atención a la advertencia de Cristo de permanecer espiritualmente despiertos aferrándonos a él todo el tiempo. “Inadvertida como ladrón a medianoche, llegará la hora decisiva que fija el destino de cada uno, cuando será retirado definitivamente el ofrecimiento de la gracia que se dirigiera a los culpables” (El gran conflicto, p. 545).
Velda Nelson, es profesora de inglés ya jubilada y vive en Portland, Oregón, EE.UU.
La profesa iglesia de Dios puede abundar en riquezas, educación y conocimientos doctrinales, y podría decir con su actitud: “Soy rica, me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”; pero si sus miembros carecen de santidad interior, no pueden ser la luz del mundo. La iglesia debe alumbrar la oscuridad moral del mundo así como las estrellas alumbran la oscuridad de la noche. Los que tienen apariencia de piedad pero niegan la eficacia de ella no alumbran el mundo, y carecerán del poder que llega a los corazones de los incrédulos. Sin una conexión vital con Cristo, no es posible lograr que en el mundo el valor de la verdad se transforme en buenos frutos; pero si Cristo, la esperanza de gloria, habita dentro de nosotros, su gracia salvadora se manifestará en simpatía y amor por las almas que perecen.
Toda alma que se convierta verdaderamente a Dios será una luz en el mundo. Los rayos brillantes y claros del Sol de Justicia brillarán mediante agentes humanos que usan las capacidades que se les confiaron para hacer el bien. Ellos cooperarán con las agencias celestiales y obrarán con Cristo para convertir las almas. Esparcirán la luz que Cristo derrama sobre ellos. El Sol de Justicia que brilla en sus corazones brillará para iluminar y bendecir a otros.
Los rayos del cielo que brillen por medio de agentes humanos ejercerán una influencia subyugante sobre aquellos que Cristo atrae hacia sí. La iglesia es débil ante los ángeles del cielo, a menos que por medio de sus miembros se revele el poder para convertir a los que perecen. A menos que la iglesia sea la luz del mundo, estará en tinieblas. Pero de los verdaderos seguidores de Cristo está escrito: “Somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”.
Puede ser que la iglesia se componga de personas pobres e iletradas, pero si han aprendido de Cristo la ciencia de la oración, la iglesia tendrá poder para mover el brazo del Omnipotente. El verdadero pueblo de Dios ejercerá una influencia que se reflejará en los corazones. No es la riqueza o la capacidad intelectual que puedan poseer los miembros lo que constituye su eficacia. Los miembros de la iglesia pueden haber sido colocados en una posición donde hayan poseído todas las ventajas espirituales, en una posición donde hayan tenido la oportunidad de conocer la verdad, de conocer a Jesucristo su Señor; pero a pesar de estas ventajas, si no son humildes hombres y mujeres de oración, no poseerán los secretos del poder divino. No podrán ejercer esa influencia cuyos resultados se ven en la eternidad, y los hombres no verán sus buenas obras y glorificarán a Dios como resultado de la fidelidad de su pueblo. Es cuando brilla el Sol de Justicia por medio del pueblo de Dios, que Cristo es glorificado y su reino avanza. Es entonces cuando se tornan vasijas escogidas de salvación, aptas para que el Maestro las utilice.
Si las iglesias establecidas en el mundo siguieran a Cristo, orarían como Cristo oró, y el resultado de sus oraciones podría verse en la conversión de las almas. Cuando se abre la comunicación entre las almas y Dios, la influencia divina se esparce en el mundo. Cuando los miembros de la iglesia habitan en Cristo, presentan un eficaz testimonio a través de sus vidas. Cumplen así las palabras de Cristo: “Vosotros sois mis testigos”. Por su influencia continua por precepto y ejemplo, dicen: “Venid”, “he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
El Señor es nuestra luz. Él es nuestra salvación. Es éste el período de la historia de la tierra cuando con certeza la luz será entregada al pueblo escogido de Dios. El Redentor del mundo “es luz, y no hay tinieblas en él”. Cristo dice: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. A los que aprecien la luz, y a los que a su vez la impartan a los demás, Dios les dará mayor luz. Los santos y los profetas del pasado fueron receptores de la luz y el conocimiento preciosos que debían ser revelados a los elegidos de Dios en estos últimos días. Los discípulos de Cristo tuvieron el honor de tener a Cristo, la Luz del mundo, entre ellos. Pero no pudieron apreciar su gran privilegio y bendición hasta que Cristo se fue. Cuando su presencia ya no estaba con ellos, se dieron cuenta de que habían tenido la bendición de asociarse con el Hijo unigénito del infinito Dios. A fin de que pudieran entender completamente la bendición que se les había conferido, Cristo prometió enviarles el Espíritu Santo, que les recordaría todas las cosas, todo lo que él mismo les había dicho. En su ceguera e incredulidad no habían comprendido el valor de la verdad celestial presentada, pero el Espíritu Santo iluminaría las lecciones de Cristo en sus mentes, para que pudieran llegar a apreciar las cosas divinas.
Cristo es la fuente del conocimiento, el tesoro de la verdad, y anhelaba presentar ante sus discípulos tesoros de infinito valor a fin de que a su vez ellos pudieran presentarlos antes los demás. Pero debido a la ceguera de ellos no pudo descubrirles los misterios del reino celestial. Les dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podréis sobrellevar”. En gran medida, las mentes de los discípulos estaban influidas por las tradiciones y máximas de los fariseos, que colocaban los mandamientos de Dios al mismo nivel que sus invenciones y doctrinas. Los escribas y fariseos no recibían o enseñaban la Escritura en su pureza original; por el contrario, interpretaban el lenguaje de la Biblia de manera tal que expresaba sentimientos y mandatos que Dios jamás había dado. Colocaban una construcción mística sobre la escritura del Antiguo Testamento, y tornaban confuso lo que Dios había expresado con claridad. Estos eruditos presentaban sus propias ideas ante la gente, y hacían responsables a los patriarcas y profetas de cosas que éstos nunca habían expresado. Estos falsos maestros sepultaron las joyas preciosas de la verdad bajo los deshechos de sus propias interpretaciones y máximas, y ocultaron las más simples especificaciones de las profecías en relación con Cristo. Hicieron de tal manera, que guardar los mandamientos de Dios parecía una rigurosa secuencia de ceremonias tan innecesarias e insensatas que la fuerza de la ley divina fue destruida. Apilaron minucias sobre los mandamientos de Dios que nunca podían ser alcanzados, y por lo tanto disminuían el respeto por Dios.
Cuando el Autor de la verdad vino al mundo, y fue el intérprete viviente de sus propias leyes, las Escrituras fueron abiertas ante los hombres como una nueva revelación; porque él enseñaba como el que tiene autoridad, como alguien que sabía de lo que hablaba. Las mentes de los hombres estaban confundidas por las falsas enseñanzas hasta tal punto que no podían distinguir plenamente el significado de la verdad divina, y sin embargo fueron atraídos hacia el Gran Maestro, y dijeron: “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!”