Evangelio de Lucas 14: 28-32Descarga
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INTRODUCCIÓN:
Ilustración: ¿Que hacen Uds. cuando planifican un viaje con la familia? Sea el lugar que fuere (un lago, una playa u otro), generalmente el proceso de planificación es el mismo. Primero se escoge el lugar, vamos a suponer que se trata un lago donde Ud. ira a acampar unos días. Segundo, se elegiría la fecha mas indicada para viajar, no seria en una época muy lluviosa, ni una época de calor extremo, sino una fecha que se acomode con las vacaciones y a un clima agradable. Tercero, se sacan las cuentas del costo del viaje, se suman los gastos como la comida (dependiendo de la cantidad de días que se tenga planificado acampar), los gastos de combustible si se viaja en auto o los pasajes, si es en un bus, se suma el arriendo del terreno, si es un camping, etc. Cuarto, se preparan las cosas de emergencia como medicamentos, combustible, neumático de emergencia (si se viaja en auto), todos los implementos de un campamento: cocinilla, carpas, hachas, mochilas, ropa adecuada, etc. Estas son las cosas mínimas que se tienen que prever para un viaje de esta forma.
La pregunta sería: ¿estaríamos dispuestos a viajar, con nuestra familia, sin hacer NINGUN plan o sin preparación alguna? ¿dejarían que sus hijos participaran de un campamento así, sin organización?, seguramente no, pero ¿porque no? Seguramente Ud. está preocupado por los riesgos que correría Ud. y en especial los riesgos que su familia correría.
Jesús venia de Betania, de estar con sus amigos: Marta, Maria y Lázaro, ahora se encontraba en Jerusalén. En un sábado o después de este se retira a la casa de un fariseo para comer, aquí sana a un hombre Hidropico, una enfermedad donde el liquido del cuerpo se acula en los propios tejidos dentro de él, y nuevamente se refiere a la verdadera forma de observar el sábado y relata la conocida parábola de la fiesta de las bodas.
Los quiero invitar a buscar estos hechos en evangelio de Lucas, capitulo 14, el verso 25.
Aquí encontramos la sección que estudiaremos esta mañana, conocida como la parábola de la torre y el rey va la guerra.
Al mirar la multitud Jesús leyó los corazones de aquellos que los seguían, él los conocía y sabia que allí habían personas sinceras que lo seguían a él, pero también él veía personas curiosas, interesadas, rebeldes que esperaban un levantamiento contra el poder romano. Jesús recorrió sus corazones leyendo sus intenciones. El sabía que las grandes multitudes serian un estorbo más que una ayuda. Por esto el se dirige a ellas y les dice: "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo." (Versos 26-27) Jesús querer prevenir la falsa creencia de que seguirlo es una vida fácil.
Lo que viene a continuación es la explicación de esta gran verdad.
Sentarse a calcular (versos 28, 31)
Leamos los textos, verso 28: "Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? Y el verso 31 dice: ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?"
Esta es la pregunta formulada en las dos parábolas:
¿Quién no se sienta primero?, es algo que entra en la lógica de prevención.
En aquel tiempo calcular los gastos era algo que se hacía habitualmente por medio de unas piedrecillas ("calculus", en latín) empleadas en las transacciones comerciales. Para realizar una construcción del tipo que fuera, como para afrontar una guerra contra quien fuera, había que calcular minuciosamente los recursos, económicos o humanos, con los que se contaba. Esta era la forma habitual, ningún rey se atrevería hacer o confrontar una guerra sin prever sus condiciones. No tiene sentido comenzar algo que no se puede completar. Un proyecto semejante absorbería tiempo y energía sin esperanza de ninguna recompensa apropiada.
¿Qué quería decirles Jesús a esa gran multitud? El deseaba que sus corazones supieran que seguir a Cristo no significa una vida exenta de problemas. Con verdadero interés ellos debían considerar el costo de ser un discípulo de Cristo, al grado de saber a con que se comprometieron y que más tarde no sientan la tentación de volverse atrás. Ser discípulo de Cristo equivale a renunciar completa y permanentemente a las ambiciones personales y a los intereses mundanos. El que no está dispuesto a recorrer todo el camino, ni aun debería comenzar.
Pagar el costo de precipitarse. (Versos 29-30, 32)
Leamos ahora estos textos: "No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar." El verso 32: "Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz."
La guerra no es una obra tan simple e individual como lo es la edificación de una torre. De una guerra depende toda una nación, su futuro, sus negocios, su orgullo, su territorio, y su existencia. Pagar las consecuencias de actos apresurados es solo una cualidad de un carácter irresponsable del rey. Y cuan humillante debe ser gastar todas las energías y recursos en una construcción y no terminarla, no gozar de aquella protección que provee, y además ser humillado por todos aquellos que lo vieron en su afán por construir, que cada día siguieron el proceso de la construcción y ahora se burlan a causa de actos apresurados. Si esta es una gran humillación, cuan humillante debe ser que un rey, el gobernante de una nación, lleno de orgullo haya aceptado y quizás provocado la lucha entre su nación y otra, que al ver su provisión no tiene con que enfrentar la lucha y debe, humillado, enviar una pequeña embajada, quizá con obsequios para pedir paz.
El Maestro no desea frustrar las expectativas de nadie, pero sí quiere ser realista y aconseja, por tanto, que cada cual reflexione seriamente sobre las exigencias del discipulado
La falta de previsión no sólo lleva al fracaso sino a la vergüenza.
Resumen y Aplicación.
En el verso 33 Cristo mismo hace la aplicación de sus parábolas, y el mismo dice: "Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo."
De forma muy clara Jesús explico los riesgos y costos del dicipulado: ¿Quién de vosotros,… no se sienta primero y calcula los gastos?" Primero debe sentarse a considerar. Estas dos ilustraciones apuntan a una sola y clara verdad. Sentarse a meditar. El rey y aquel hombre que quiso edificar la torre se dejaron llevar por arrebato momentáneo. Jesús no quiere que a sus oyentes le suceda algo similar, el no quiere que ellos dejen su vida cristiana a mitad del camino y sean una burla para todos aquellos que vieron su decisión por Cristo.
En el mundo de los creyentes hay muchas torres a medio edificar y otras tantas batallas perdidas. Gruesos fundamentos de hormigón armado exhibiendo varillas de acero oxidado por el paso de los años que son verdaderos monumentos a la imprevisión., a la falta de a la frustración-o al fracaso de unas ilusiones mal planificadas. El compromiso diario es mucho más que la emoción de un momento.
Algunas personas manifiestan recibir al Señor en un momento de euforia y emotividad, pero pronto se olvidan cuando aparecen las primeras dificultades. Aquí la responsabilidad es del propio individuo que trunca su desarrollo espiritual.
Las dos breves parábolas de Cristo siguen exhortándonos hoy a través de los siglos para que las apliquemos nuestra vida de fe.
Ocurre con frecuencia que ante la derrota de la primera batalla, replegamos nuestras tropas y nos consideramos ya vencidos para toda la vida. En ocasiones hacemos bandera de nuestra debilidad y la aireamos a los cuatro vientos para justificar la inactividad que nos caracteriza. Y si en algún momento nos arriesgamos con un proyecto, éste es siempre pequeño, infantil, casi de juguete. Le presentamos a Dios metas minúsculas que le hacen sonreír y pensar que está perdiendo su valioso tiempo con nosotros. Él esperaba una catedral y le planteamos una barraca. Esta es pues la enseñanza. Sólo los grandes ideales que parecen utópicos é irrealizables son los que consiguen mover la mano de Dios para firmar el proyecto. Necesitamos valor y audacia para olvidar las: torres mediocres y embarcarnos en muchas más empresas descabelladas de alto nivel.
La parábola de la torre considera que la actitud lógica en un constructor, antes de iniciar su obra, es sentarse y calcular los gastos "a ver si tiene lo que necesita". Tener es por tanto, importante para emprender la empresa. Sin embargo, en el versículo 33, Jesús dice que quien no está dispuesto a renunciar "a todo lo que posee" no puede ser su discípulo. Ahora resulta que lo importante no es tener, sino saber renunciar a lo que se tiene.
¿Edificará su vida cristiana solo en parte y luego la abandonará por no tener en cuenta el costo de lo que es una entrega a Jesús? ¿Cuáles son esos costos? Un cristiano puede enfrentar la pérdida de jerarquía social o riqueza. Puede perder el control sobre dinero, tiempo o profesión. Pueden odiarlo, separarlo de su familia o aun sentenciarlo a muerte. Pero este nunca será dejado solo.
La Sra. White escribió para la Revista Adventista en Ingles, el año 1898, lo siguiente:
"Así como a los discípulos, Cristo nos ha confiado la obra de llevar la verdad al mundo. Pero antes de que nos ocupemos de esa gran lucha, de la cual dependen resultados eternos, Cristo invita a todos que calculen el costo…Si avanzan con fe en Dios, no fracasarán ni se desanimarán, sino que tendrán la seguridad de un éxito infalible."
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Llamado.
Jesús no quiere frustrar las expectativas de nadie, el quiere ser realista, el es realista. Tu hoy te encuentras aquí, has venido esperando escuchar la voz de Dos hablando a tu corazón, ¿Qué has oído? El señor conoce mejor que nadie la aflicción de optar ser fiel a Dios. El sufrió en carne propia el desapruebo, los golpes, o el desprecio que tu puedes estar sintiendo hoy cada vez que dices ser cristiano o decides hacer lo correcto cuando todos van en tu contra. Pero el te ha llamado sabiendo quien eres y sabiendo que tu puedes llegar a ser un digno discípulo, un discípulo que no se rendirá a pesar de las dificultades, de las pruebas o de las burlas.
El mismo ha prometido:
"En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." (Juan 16: 33) y si ahora estas cansado y desanimado el te invita a sus brazos de amor:
"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga." (Mateo 11: 28-30)
Si tu deseo es que el Señor te de hoy las fuerzas necesarias para seguirlo y nunca separarte de Él, te invito a que puedas ponerte en pie para orar.
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